Jack russell terrier

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Si te gustan los perros pequeños seguro que vas a adorar a este pequeñín, el Jack russel terrier, un perro que a pesar de su tamaño tiene una actitud muy valiente y demuestra una fidelidad hacia sus cuidadores al nivel de muy pocos perros.

Durante los 14 años que suele vivir de media, este pequeñín no para quieto ni un segundo, necesitando una gran cantidad de ejercicio físico diario para poder aliviar toda la energía que acumula en su interior.

Lo positivo es que al ser un perro tan pequeño no necesita de un gran espacio para vivir, por lo que se adapta con gran facilidad a pisos y apartamentos pequeños. Todo esto convierte al Jack russell terrier en un compañero ideal para familias con niños.

¿Cómo es el carácter del Jack russell terrier?

Durante mucho tiempo el Jack russell terrier fue principalmente un perro de caza, y todavía a día de hoy se puede apreciar esto en su carácter temperamental, tan típico de estos perros.

Esto no quita que, con una correcta socialización, esta variante del terrier pueda ser un perro muy amigable y que se convierta en el compañero perfecto de los más pequeños de la casa.

Jack russell terrier blanco

A este perrito le encanta jugar, es más, lo necesita para desarrollarse correctamente. De hecho, habitualmente cuando más disfruta es el tiempo que pasa con los niños, aunque hay que enseñarles que el perro no es un juguete y que hay que tratarle bien, evitando hacer ciertas acciones que puedan provocar lesiones a nuestro amigo (subirse encima o hacer que salte cuando todavía es muy pequeño).

Generalmente el Jack russell terrier es un perro nervioso al que le gusta mucho ladrar para mostrar al resto de perros y a los humanos que siempre está alerta a lo que pasa a su alrededor. Esto puede llegar a ser molesto si no se le educa correctamente, y puede derivar en problemas de estrés.

Aunque es un perro nervioso, casi siempre se comporta correctamente. Las únicas excepciones son cuando no ha realizado el suficiente ejercicio, que puede volverse ligeramente irascible, y, sobre todo, en la etapa en la que salen los dientes, en la que puede mostrar cierta tendencia destructora al intentar morder los muebles, aunque es fácil hacer que cambie de actitud con los juguetes adecuados.

¿Cómo es un perro Jack russell terrier?

A pesar de que a primera vista puede parecer un perro “mini”, está considerado como perro pequeño, pues cuando es adulto suele pesar entre 5 y 6 kilos y medir entre 25 y 30 centímetros (la proporción ideal es 1 kilo por cada 5 centímetros).

Un dato sorprendente acerca de estos perros es que, a pesar de su tamaño, son muy fuertes, pues cuentan con una musculatura muy desarrollada que hace que las patas cortas no sean un hándicap, sino todo lo contrario.

Centrándonos exclusivamente en su cabeza, lo primero que llama la atención son sus ojos pequeños de color oscuro o almendrado, a juego con su hocico ancho y su portentosa mandíbula. Otro de los rasgos característicos del Jack Russell terrier son sus orejas semicaídas.

Por lo general su pelo es corto y duro, aunque algunos ejemplares pueden tener el pelo más largo. Su color de base siempre es el blanco, y lo que diferencia a un Jack russell de otro son sus manchas, que pueden ser de color negro o marrón fuego. Por lo general, las manchas aparecen sobre todo en la cara, pero también pueden aparecer por el resto del cuerpo.

Jack russell terrier cachorro
Jack russell terrier cachorro

Cómo educar a un Jack russell terrier

Educar a un perro como el Jack russell terrier no es tarea fácil, por lo que generalmente suele ser educado por personas con experiencia previa en la educación canina.

Una vez que el cachorro haya nacido y se le hayan puesto todas las vacunas pertinentes puede empezar la primera etapa de su educación, la socialización con el entorno.

Esta etapa debe empezar en la propia casa, enseñando al can a responder a su nombre y presentándole los otros miembros de la familia, y debe continuar en el exterior enseñando poco a poco cómo es el entorno que le rodea y a identificar los sonidos.

Una vez que haya aprendido lo básico para sobrevivir y relacionarse con otros perros y humanos podemos avanzar a una etapa más compleja, la del aprendizaje de órdenes básicas. El Jack russell terrier es un perro inteligente, pero que también es muy distraído.

Por ello, este proceso puede demorarse durante meses, y lo ideal es realizar sesiones cortas cada día en lugar de otras más largas y con menos frecuencia que puedan agobiar al perro.

Una de las características más desconocidas del Jack russell terrier es su magnífico olfato, lo que ha hecho que diversos agricultores adopten a este perrito como compañero de trabajo para realizar tareas como la búsqueda de trufas.

Cómo cuidar a un Jack russell terrier

Lo más importante en el cuidado del Jack russell terrier es realizar ejercicio diario. Esto tiene un doble propósito. Por un lado, sirve para que nuestro amigo peludo continúe con su proceso de socialización de descubrir cómo es el mundo que le rodea y convivir con otros canes, mientras que por el otro también ayuda a nuestro compañero a liberar tensiones y a mantenerse en forma.

Lo ideal es dividir el ejercicio en 3 o 4 sesiones diarias. Dos de ellas (la primera y la última del día) estarían dedicadas a dar paseos tranquilamente en los que nuestro amigo pueda hacer sus necesidades y tomar aire fresco, mientras que la otra sería un poco más larga y estaría más enfocada en carreras, practicar deportes caninos, ir al parque…

Ten en cuenta que el Jack russell terrier es un perro al que le gusta la rutina, y salirse de ella puede trastocar su reloj biológico, por lo que recomendamos mantener siempre el mismo esquema de paseos, aunque, a ser posible, variando la ruta para no caer en la monotonía.

En cuanto a su pelaje, es más que suficiente con un cepillado cada tres días para evitar enredos, aumentando la frecuencia en la etapa de muda.

Tampoco es un perro que requiera de baños diarios, no habiendo una rutina definida, por lo que lo mejor es bañarle cada vez que esté sucio. También es importante prestar atención a sus orejas y sus glándulas anales, que son las dos partes más propensas a contraer infecciones.

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